Como «resetear» un mal humor

Hoy aprendí de Alexander Caillet, Jeremy Hirshberg y Stefano Petti (HBR, Abril 6, 2015) 4 pasos para que la visita del mal humor sea corta.  Después de estudiar 740 líderes, estos autores proponen sus 4 pasos de «reseteo».

Emoticon Angry

1. Respira.  La respiración te ayuda a lograr un estado sicológico llamado «coherencia», la cual mejora la claridad mental y el enfoque.  Es esta modalidad nuestros latidos siguen un patrón homogéneo al subir y bajar.  Ayudamos así al sistema nervioso a lograr balance.  Agrego que no se trata de meditar.  Es simplemente hacer consciencia de tu respiración.  Pruébalo.  Es una especie de truco para llamarte la atención hacia ti mismo:  funciona siempre!

2. Activar una emoción positiva.  A esto le llamo hacer «visita de médico» a la emoción negativa.   Hago consciencia de ella y me aconsejo a mí misma salirme porque no me sirve. En palabras de Buddha:  «la rabia es como tomar veneno y esperar que el otro se muera».  La idea aquí es enfocarnos en una persona, lugar o cosa que tenemos, apreciamos y agradecemos.  Fotos, la imaginación y la música siempre son buenas herramientas para esto. De esta manera estimulamos dopamina y serotonina y la hormona oxytocin:  este equipito es poderoso para mejorar nuestro estado de ánimo.  No falla nunca!

3. Elige otra mirada.  Plantean que nos hagamos algunas preguntas para decidir si otra mirada a la situación nos es mas útil:   Qué otra cosa es posible en esta situación?  Cuál es la oportunidad aquí? Qué importa realmente en este momento? Qué puedo aprender?

4.  Retomar la acción.  Arranca otra vez.  Con una respiración balanceada y una mirada distinta, tu acción será definitivamente más efectiva.

Plantean los autores que este proceso es más difícil en la práctica que en el papel.  Cierto.  Igual te invito a practicar. Mientras tanto, si quieres resetear tu ánimo más rápido que resetear tu iphone, la pregunta es: Siendo «1» un inconveniente y «10» una tragedia, cuánto le das a la situación que provoca tu mal humor?

#hoyaprendi #lapreguntaes

Qué dice tu MRI?

Hoy aprendí de un máquina de MRI.   Hoy se que significa Mirada Reflexiva Interna. Bueno, también significa Imagen por Resonancia Magnética.  Para quienes no se han hecho una resonancia, es una máquina con una camilla que se desliza hacia dentro de un túnel desde donde se obtienen imágenes de la estructura del cuerpo mediante resonancia magnética nuclear.  Los que si se han hecho un MRI, podrían describirla como una máquina para la tortura mental, no apta para claustrofóbicos, inquietos, ni impacientes: una vez dentro, no puedes moverte.  Pienso:  «no soy paciente».

Cuando llega mi turno para mi MRI,  la chica me recibe con: «las dos rodillas y los dos pies? Esto será muuuuy largo”  Y usted sabe que hay mucho ruido, y que no puede mover ni un dedo?  Me repite:  «será muy largo». Me repito: «no soy paciente».

Me entrega mis tapones para el ruido, que, por supuesto, son chinos. Los sonidos son intensos y además erráticos, por lo que no hay forma alguna de ignorarlos. Cambian justo cuando te vas acostumbrando.

Quedo inmóvil y sin móvil; sola con mi Mirada Reflexiva Interna.

Me propongo entrenar la mente a concentrarse a pesar del ruido imponente.

Se me ocurre que no nos hacemos estas MRI’s con mucha frecuencia. Nos enfocamos más en el ruido de voces, creencias, críticas y expectativas—externas y también nuestras. Con razón no logramos escuchar el silencio de adentro. 

Insisto en practicar—porque aún me queda mucho tiempo, y sigo sin mover un dedo. 

Muevo la imaginación y me pongo unos modernos audífonos magenta, uno de esos colores que la gente se inventa.

Los elijo «noise cancelling”, gringos, por supuesto, y pienso…

Noise-Canceling-Headphones

Dos rodillas, dos pies y dos horas después descubro girasoles y la voz de mi yogi. Además, #tbt’s que me hacen cantar y no estan en Instagram. Escucho el piano de mi linda Bella y veo estrellas. En el silencio de adentro descubro que sí puedo ser paciente, que tengo tranquilidad y se donde encontrar mi propia paz. Eso dice mi MRI

La pregunta es: si te haces una MRI, que voces dejarías de escuchar, que críticas podrías descartar, qué ruidos propios podrías ignorar? 

Tu ira es solo neblina

Hoy aprendí de Matthieu Ricard que la felicidad es un hábito de nuestro pensamiento, y que es posible entrenar la mente para ser más felices.

Primero es importante diferenciar felicidad de placer.  El placer depende del tiempo, del objeto y del lugar.  Como un bizcocho de chocolate: ante los ojos es atractivo; comemos una vez y es delicioso; comemos una segunda y tercera vez y puede resultar asqueroso.  El placer se consume a sí mismo mientras lo experimentas.

La felicidad, o bienestar–según la versión de este bioquímico convertido en budista–no es una sensación de placer, sino una sensación de profunda serenidad y realización:  permanece a pesar de todos los estados emocionales, positivos y negativos.  Es como la profundidad del océano, que permanece inmutable tanto en la calma como en la tormenta.

Cómo encontrar esa felicidad profunda y permanente? Pues descubriendo un antídoto general para lo que la amenaza, tal como el odio, la ira, la obsesión.  Cuando sentimos estas cosas, la mente va una y otra vez hacia el objeto de nuestro sentimiento.   Con esto solo reforzamos ese sentimiento.  Y se vuelve un proceso de auto perpetuación. La clave es mirar hacia dentro y no hacia el objeto.

Me recordó una conversación con mi hija Isabella sobre cómo controlar sus emociones.  Me dijo que cuando se enoja, solo ve una nube negra que no la deja pensar y, por tanto, actuar de la mejor manera.  Ricard plantea que si Isabella mira su ira parecería que es amenazante y oscura; sin embargo, si se acerca descubrirá que es solo neblina. Y también sabrá que un pequeño rayo de sol la desvanecería.

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Si miramos hacia adentro una y otra vez, la tendencia a enojarnos irá disminuyendo cada vez, hasta lograr que se disuelva; al final, aunque puede surgir, solo cruza por la mente, como un pájaro que surca el cielo y no deja huella.

Podemos practicar para dejar que las emociones negativas vuelen por la mente y no dejen grietas o creen nubes negras.

La pregunta es:  con el cielo despejado, no es más fácil encontrar ese rayo de luz que tienes dentro?

Tu miedo es un cuento

Karen Thompson Walker (TED) explica que los miedos son una historia probable sobre el futuro en la que somos el escritor, el protagonista y el lector. Como toda buena historia, tiene un comienzo, personajes, suspenso y un final. Como todo buen cuento, se crea en nuestra imaginación.  Desde niños aprendemos a crear «cucos» que existen en la oscuridad, se esconden debajo de la cama y salen en la noche a comernos.

Karen nos invita a preguntarnos: «que pasaría si vieramos nuestros miedos como un fabuloso acto de nuestra imaginación?»
Para ilustrar su punto, cuenta la historia del Essex, un barco ballenero que fue atacado y hundido en 1918, historia que sirvió de base para el libro Moby Dick. Luego de naufragar a 2000 millas de la costa occidental de suramérica, los marinos (en tres botes balleneros) enfrentaron tres opciones:
1) Llegar a Tahití, a 1200 millas, donde había rumores de caníbales (los cucos que comen gente)
2) Llegar a Hawai, con la probabilidad de ser avasallados por una tormenta
3) Navegar hasta suramérica, a 2000 millas, con la probabilidad de quedarse sin comida y morir de hambre
La historia que estos sobrevivientes eligieron escuchar determinó su futuro. Porque las historias de los cucos caníbales y la tormenta eran mas vívidas y capaces de producir imágenes más fuertes en la mente de los «lectores», ellos optaron por ir camino a suramérica.  La mitad murió de hambre luego de canibalizarce ellos mismos.
Cómo «leemos» la historia correcta?  Cómo sabemos cuál miedo escuchar?
De los visionarios y emprendores exitosos podemos aprender el concepto de «paranoia productiva»:  leen y estudian sus miedos, y los traducen en preparación y acción de forma tal que si el peor miedo se hace realidad, el negocio está listo para enfrentarlo.
El problema es que no siempre podemos prepararnos para todos los miedos que nuestra imaginación es capaz de inventar. Asi que, como no podemos controlar la imaginación, plantea Karen, la solución está en enfocarnos en lo que sí podemos controlar: el lector que somos.
Propone que nos convirtamos en una combinación de artista y científico. Se trata de estar dispuestos a dejarnos atrapar por la historia con la pasión de un artista, pero también necesitamos el calmado juicio de un científico.
En el caso del Essex, la historia más probable era la de muerte por falta de comida, no la de cucos caníbales.
Ya sabemos que, en los momentos de miedo, como a los marinos del Essex, nos sale más fácil el «artitismo» que la ciencia,  Así que la clave es atrapar a nuestra vívida imaginación en su pereza, y no permitirnos creer el cuento mas fácil de imaginar. Algo así como decirle a tu mente quien es el que manda. Si escuchas bien, te darás cuenta de que para muchos de tus miedos tienes tiempo de jugar al científico, que en esta época es tán fácil y rápido como puedas teclear en la barra de google.
La próxima vez que sientas miedo de perder, hablar en público, tomar una decisión, ir en avión, cometer un error, ser juzgado, navegar, o simplemente enfrentar una cucaracha o un lagarto, te invito a leer mejor el cuento que te cuentas:  el comienzo, la historia, el protagonista, los demás actores, el suspenso y el final.  La pregunta es:  Cuáles son las probabilidades de que tu historia sea cierta, y no solo un buen cuento?

Vives o lideras tu vida?

Un articulo de HBR de hoy plantea que no es lo mismo vivir tu vida que liderarla. Decir «yo vivo mi vida» deja una sensación de resignación con vivir la vida que me toca. Por el contrario, decir «yo lidero mi vida» evoca decisión, ambición de ser lo que quieres ser.  Plantea que liderar tu vida es un pre-requisito para el crecimiento personal y profesional. Liderar tu vida implica cultivar la auto-consciencia, lo cual te permite discernir donde residen tus fortalezas y pasiones.

Plantea H. James Wilson que una vaca vive su vida y se cuestiona si los Seres Humanos no debíamos hacer algo mas. Así que, la pregunta es: si decidieras liderar tu vida en vez de vivirla: cuál sería tu primera acción?

Jugador Titular

Jugador TitularHoy asistí al primer partido de fútbol de la copa Claro del equipo de mi hija de 16 años, quien es jugadora titular en este torneo.  De este partido me quedó la satisfacción de una primera victoria–después de pasadas vencidas–pero también la siguiente reflexión.
Que significa ser jugador titular?  A diferencia de un jugador estrella, que disfruta de un particular protagonismo, un jugador titular es el que tiene las condiciones para ganar el partido con el resto de los jugadores.  En palabras de mi hija Isabella:  usualmente es uno de los mejores del equipo porque como en principio el juego está cero-cero, hay que coger la ventaja de una vez. También es un jugador que la banca admira porque da el ejemplo. Te escogen porque tienes técnica, control, visión y das buen resultado.
Pienso que, a estas capacidades,  también es necesario sumarle intención, disciplina y pasión.
Un jugador titular desarrolla su capacidad y, en el juego, la suma al esfuerzo colectivo para lograr un resultado que es ganancia para todos.
Para las jugadoras titulares de un equipo de fútbol de adolescentes el premio no es solo ganar, sino el reforzamiento a su valor como persona, la sensación de «yo importo» que es tan valiosa en esa etapa de la vida.
Pero de repente pienso que es igual para los adultos. Que solo cambia el equipo porque es uno de trabajo o uno de vida (la familia, la comunidad, la sociedad)
En cada uno aportamos de forma particular y tenemos la responsabilidad de desarrollar nuestros talentos y capacidades, ponerle repetida disciplina y un montón de pasión. Solo asi  aprovechamos la ventaja del cero-cero, hacemos diferencia, y gana nuestro equipo.  La pregunta es:  en tu equipo de trabajo o en tu vida: eres jugador titular?